Mandíbula desencajada: causas y tratamiento

¿Alguna vez has tenido la mandíbula desencajada? El término médico para esta patología es luxación temporomandibular. De manera habitual, esta articulación cuenta con diversos tendones y ligamentos que la mantienen en su lugar. No obstante, pueden fallar y presentarse esta situación.

La afección ocurre cuando uno de los componentes de la articulación, llamado cóndilo, se separa de la superficie articular y se desplaza sobre el hueso temporal. Es muy común que este desplazamiento ocurra hacia el plano anterior del mismo, sin embargo, se puede mover en cualquier dirección.

 ¿Por qué razones se puede desencajar la mandíbula?

Antes de saber las posibles causas que originan una mandíbula desencajada, es importante recordar que esta es una patología poco común. De hecho, diversos estudios afirman que representa solo el 3 % de todas las luxaciones. Por tal motivo, existe mucha discordancia sobre su origen principal.

Lo que podemos afirmar con seguridad es que las causas dependerán del tipo de luxación que encontremos. Cuando se trata de una luxación aguda, es decir, aquella con minutos u horas de evolución, la causa más frecuente suele ser un traumatismo.

En este sentido, situaciones que conlleven un golpe directo en esta región podrían desencajar la mandíbula. Sin embargo, no se debe descartar que esta lesión se haya producido de forma espontánea. De esta manera, puede originarse a partir de diversas situaciones que involucren abrir mucho la boca o mantenerla abierta durante un tiempo prolongado:

  • Bostezos.
  • Risas.
  • Vómitos.
  • Tratamiento odontológico.
  • Intubación endotraqueal.

Otro tipo de luxación mandibular es la crónica recurrente, la cual se define como una variante constante a lo largo del tiempo e involucra un desgaste de los componente articulares. En este caso, las causas más frecuentes de una mandíbula desencajada son las espontáneas.

Por otro lado, la mandíbula se puede desencajar con facilidad en aquellas personas con bruxismo o algún trastorno psiquiátrico. Esto es debido a la constante tensión a la que es sometida la articulación.

El dolor y el chasquido en la articulación son los signos más evidentes del problema.

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¿Cómo reconocer una mandíbula desencajada?

Las personas con esta lesión suelen presentar dolor súbito en la región mandibular, generalmente de tipo punzante, que limitará la masticación y los movimientos. Además, la articulación presentará un chasquido al moverse.

En resumen, los dos síntomas característicos son el dolor y el ruido articular. Por otro lado, también se puede notar la desviación de la mandíbula, bien sea hacia el lado sano o hacia adelante.

Además, muchos pacientes refieren no poder cerrar la boca o lograr la oclusión dental. No obstante, estos signos pueden variar, por lo que podremos encontrar pacientes con una evolución de meses, debido a que no sentían molestias.

El médico se deberá valer de todos los elementos de la historia clínica para lograr un correcto diagnóstico. En este sentido, deberá investigar las características del dolor y realizar un examen físico minucioso de la articulación. En ocasiones, será necesaria una radiografía como método confirmatorio.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento para una mandíbula desencajada es médico. Por ello, es importante recurrir al personal de la salud cuando se tenga la sospecha de la misma.

Cuando se trata de luxaciones agudas, en la mayoría de los casos pueden reducirse mediante las maniobras de Nelaton o Dupuis. Estas variarán si se trata de una variante bilateral o unilateral, respectivamente.

Ambas maniobras tienen el mismo principio; el médico introducirá sus pulgares en la cavidad oral y los colocará sobre los molares inferiores. Luego, hará presión hacia abajo mientras se trata de elevar el mentón, lo que generará una presión o tensión negativa que llevará el cóndilo mandibular a su lugar.

En algunos casos, sobre todo con pacientes estresados, será necesario utilizar anestesia general para facilitar el proceso. Después de realizar la maniobra descrita, es posible que se necesite un vendaje para estabilizar la zona durante algunos días.

En casos de luxaciones agudas más graves o crónicas recurrentes, puede ser necesario un procedimiento quirúrgico. Sin embargo, se ha demostrado que el uso de toxina botulínica resulta beneficioso para evitar intervenciones en ciertos pacientes.

Por otra parte, un tratamiento fisioterapéutico ayudará recobrar la funcionalidad de la articulación. Por ende, será recomendado en los casos de luxaciones crónicas recurrentes.

Fisioterapia para mandíbula desencajada.
La mandíbula desencajada puede tratarse con fisioterapia en ciertos pacientes.

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¿Qué hacer en caso de tener la mandíbula desencajada?

A pesar de no representar un peligro inmediato para la vida, esta patología puede ser muy molesta y dificultar el desenvolvimiento de las actividades diarias. En caso de tener la mandíbula desencajada, lo primero que deberás hacer es acudir a un profesional de la salud.

Solo así se podrá revertir el problema con las maniobras mencionadas e iniciar el tratamiento adecuado con analgésicos y antiinflamatorios. En caso de ser un problema recurrente, lo mejor es acudir al mismo especialista para tomar las medidas pertinentes.

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