Infecciones por campylobacter: lo que debes saber

Las infecciones por la bacteria Campylobacter, también conocidas como «campilobacteriosis», son la causa más frecuente de diarrea en todo el mundo, pues según estudios causan hasta el 14 % de todos estos cuadros clínicos a nivel global.

Más allá de esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que las enfermedades transmitidas por alimentos —entre las que se encuentra la campilobacteriosis— afectan a una de cada 10 personas en todo el mundo en cualquier momento dado, lo que se traduce en la pérdida de 33 millones de años de vida saludables.

Desde luego, mantener a la raya a las bacterias causantes de estos cuadros clínicos no es solo una cuestión de higiene, pues puede salvar vidas a largo plazo, sobre todo en aquellos países con infraestructuras sanitarias deficientes. Por ello, hoy te contamos todo lo que debes saber sobre las infecciones por Campylobacter.

¿Qué son las infecciones por Campylobacter?

En primer lugar, es necesario destacar que el término Campylobacter no hace referencia a una única especie, sino a un género de bacterias con forma de bacilo que contiene, al menos, 12 especies patógenas para el ser humano. La más común de todas es C. jejuni, que causa hasta el 90 % de las infecciones.

Este agente patógeno es uno de los causantes más comunes de diarreas en Estados Unidos. Se estima que, alrededor de 2,4 millones de Estadounidenses la sufren de forma anual, con más de 29 brotes epidemiológicos entre los años 2013 y 2017. Desde luego, estos datos nos confirman que la campilobacteriosis está a la orden del día.

Del género Campylobacter, 12 especies son dañinas para el ser humano. El síntoma principal de la infección es la diarrea.

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Causas de las infecciones por Campylobacter

En general, esta infección es causada por la ingestión de leche sin pasteurizar o por la ingesta de carnes y aves crudas o no cocidas en su totalidad. Según la United States Department of Agriculture (USDA), una inoculación tan pequeña como 500 células patógenas de entrada oral pueden provocar la infección en la persona.

Por un mecanismo similar al de la salmonella no tifoidea, las bacterias Campylobacter invaden las células del intestino delgado, las lesionan y alteran la absorción de líquidos. Esto genera el cuadro clínico característico que veremos en líneas posteriores.

En general, podemos resumir los principales focos de infección de la enfermedad en los siguientes:

  • A través del consumo de productos cárnicos poco cocidos, sobre todo de origen aviario.
  • Por el consumo de leche sin pasteurizar.
  • Debido a la presencia de la bacteria en aguas no tratadas.
  • Por el contacto con mascotas o animales de granja infectados.

Principales síntomas

El síntoma más común de la infección por Campylobacter es la diarrea —a veces sanguinolenta—.  Este signo suele aparecer entre los 2 y 5 días tras el contacto con la bacteria, y a los 6 días, en general, cesa por sí solo. También se pueden observar otros síntomas accesorios:

  • Calambres y dolor abdominal.
  • Fiebre y fatiga.
  • Náuseas y vómitos.

De todas formas, según la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU, algunos pacientes infectados nunca llegan a presentar síntomas claros. Además, la muerte por campilobacteriosis es muy extraña. Solo se contempla en infantes muy jóvenes, personas con edad avanzada o pacientes inmunocomprometidos, como los portadores del VIH.

Diagnóstico

El diagnóstico una vez se presentan los síntomas es sencillo. Los profesionales obtendrán una muestra de la materia fecal y, mediante un coprocultivo, identificarán y aislarán a la bacteria causante del desajuste gastrointestinal. También se pueden realizar tests que identifican el genoma del microorganismo, los cuales son más rápidos.

Opciones de tratamiento para las infecciones por Campylobacter

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las infecciones por Campylobacter suelen remitir por sí solas tras unos 3 o 6 días desde la aparición de los primeros síntomas. Aún así, se recomienda un consumo abundante de líquidos para reponer los electrolitos perdidos en la diarrea.

No se suele recurrir a la administración de fármacos en la mayoría de los casos por una sencilla razón: su aplicación desmedida puede provocar la aparición de cepas resistentes. Por ello, en este tipo de cuadro clínico jamás se contempla la automedicación y solo se recetan antibióticos a los casos más graves.

Mujer con gastroenteritis.
El principal síntoma de las infecciones por Campylobacter es la diarrea, por eso, como primera opción de tratamiento se sugiere la ingesta de líquidos.

¿Cómo prevenir estas infecciones?

Como con la mayoría de Enfermedades de Transmisión Alimentaria (ETAs), la mejor prevención radica en la higienización de los alimentos que van a ser consumidos. Los CDC también comparten algunas medidas que se deben tener en cuenta. Abarcan lo siguiente:

  • Lavarse las manos antes de manipular cualquier alimento o después de tocar cualquier posible foco infeccioso, ya sean personas o animales.
  • Separar los ingredientes de las comidas. Cortar en tablas diferentes las frutas y verduras y las carnes crudas.
  • Cocinar cualquier alimento de procedencia animal, haya sido congelado o no con anterioridad.
  • Beber siempre leche y zumos pasteurizados.
  • No consumir bajo ningún caso agua no tratada.

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Consideraciones finales

Como hemos podido ver, las infecciones por Campylobacter son la primera causa de diarrea en todo el mundo, siendo la especie C. jejuni la más extendida a nivel global. La mayoría de brotes epidemiológicos suceden por el consumo de carne en mal estado, por la ingesta de leche no pasteurizada y por agua no tratada.

Por ello, la mejor medida para combatir la campilobacteriosis es consumir solo alimentos cocinados en un ambiente higienizado. Esto implica no mezclar ingredientes de origen animal y vegetal, siempre someter las carnes a altas temperaturas antes de su consumo y, desde luego, lavarse las manos antes de cocinar.

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