El sueño de transformación y democracia, ¿posible desde

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El sueño de transformación y democracia, ¿posible desde la unidad política nacional?

Por: Anny Guzmán

El candidato presidencial Ramfis Domínguez Trujillo sorprendió durante este fin de semana, cuando olvidándose de las rivalidades políticas, demostró cuánto ama y valora al pueblo dominicano, al invitar a un diálogo nacional tanto al presidente de la República, Danilo Medina, como a los candidatos presidenciales: Luís Abinader y Gonzalo Castillo, quienes se dieron cita en la misa oficiada en la Basílica de Higüey, para conmemorar el Día de la Altagracia.

Este gesto de humildad y nobleza no sólo habla de la educación y grandeza de un líder político, sino también de la visión de democracia que tiene precisamente un Trujillo.

¿Por qué digo esto? Porque los diálogos nacionales han servido para impulsar y consolidar la democracia en distintos países desarrollados o en vías de desarrollo, a ser una herramienta clave de prevención de conflictos violentos, así como para gestión de crisis y transiciones políticas.

Por ejemplo, en la región de Oriente Medio y África del Norte los diálogos nacionales fueron fundamentales para lograr la única transición exitosa de la Primavera Árabe, que se originó en Túnez a inicios del año 2011.

En este orden de ideas también podemos citar, en fecha menos reciente, la serie de diálogos y mesas redondas que se celebraron para enfrentar la crisis política que generó la caída del comunismo en Europa Oriental y Central en 1989, Polonia, Hungría, Checoslovaquia, la República Democrática Alemana (Alemania Oriental) y Bulgaria.

Asimismo, es importante recordar cómo, a principio de la década de los 90s, a través de diversos diálogos nacionales con los ciudadanos y la elite gobernante de África, se pudo aminorar el descontento generalizado, reduciendo la brecha social entre ambos sectores.

En América Latina, los diálogos han contribuido a implementar, desarrollar y fortalecer sistemas de gobiernos más participativos y democráticos, tal como se ha venido desarrollando en Bolivia, Colombia; y se espera que, en Venezuela, mediante el diálogo se pueda lograr la anhelada transición del régimen de Maduro, hacia la democracia.

Con base en lo anterior, se puede colegir que, en República Dominicana existe una urgencia nacional de que se realice un diálogo lo antes posible, tal como propone Ramfis, para tratar las principales problemáticas del país y buscar soluciones conjuntas a esos males sociales, obviando las diferencias partidarias y pensando solo en garantizar los mejores intereses del pueblo dominicano, que ha sufrido por años a causa de la indiferencia política.

Pues, aunado a lo anterior, es importante reconocer que nos encontramos ante un convulso panorama electoral, donde confluyen las ansías de permanencia en el poder del sector oficialista, encarada por el candidato Gonzalo Castillo, con el deseo latente de transformación gubernamental, social, económica e institucional que demandan una gran mayoría de la población dominicana, que se ve respaldada en propuestas políticas como las de Ramfis.

Por tanto, queda claro que, para lograr la transición del régimen de libertades públicas en el que nos encontramos, hacia una verdadera democracia participativa, como todos soñamos, se hace indispensable comenzar un diálogo entre líderes políticos y distintos sectores de la sociedad, donde se acuerde un pacto nacional que, obligue su cumplimiento, independientemente de quién resulte electo en los comicios del 17 de mayo del 2020.

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