La ola de calor también afecta a los móviles

La ola de calor también afecta a los móviles

El verano ha tirado la puerta abajo y la primera ola de calor ya asoma por España y por gran parte del Viejo Continente. Los termómetros superarán los 40 grados en muchas zonas de la Península Ibérica y si las personas deben tomar ciertas medidas de precaución, también hay que cuidar la tecnología para evitar averías inesperadas.

La amplia mayoría de smartphones están equipados con baterías de ion-litio, cuya temperatura óptima está entre los 15 y 25 grados centígrados. Sin embargo, estos dispositivos están preparados para alcanzar los 45ºC e, incluso, los 50ºC.

No obstante, no es muy recomendable que lleguen hasta esos límites, aunque saltará su sistema de seguridad y reducirá su rendimiento (descenderá el brillo de la pantalla o limitará el procesador). En última instancia, se apagará.

Aunque, los fabricantes aseguran el funcionamiento de sus dispositivos con estas temperaturas en el teléfono y también en el ambiente es recomendable proteger cualquier dispositivo electrónico.

En el caso de portátiles u ordenadores de sobremesa, ambos están equipados con ventiladores que refrigeran de forma continua el interior de los mismos, moderando su temperatura. Smartphones y tablets, no.

El calor del verano puede provocar que se alcance el límite de seguridad por lo que es recomendable no dejar los dispositivos tecnológicos al sol. En la playa, el móvil en la sombra y si no puede ser «apagarlo  o dejarlo en casa», aseguran los expertos. Estas mismas recomendaciones se han de aplicar cuando el usuario coja el coche en episodios de altas temperaturas  y lo deja en en el salpicadero, sobre todo, en los grandes trayectos como los viajes.

Además, quitar la funda a los dispositivos es una de las acciones que  mejoran la refrigeración del interior y de sus principales componentes.  Las altas temperaturas afectan al rendimiento y es mal compañero de viaje para la bacteria.

El calor degrada y acorta los ciclos de las baterías y puede llegar a deformar la pila de ion-litio y también deformar los paneles de los smartphones. Según un estudio de PhoneHouse, el 40% de las averías en teléfonos móviles se produce en verano.

¿Y si ya es tarde? La respuesta es apagar el dispositivo y si se puede extraer la batería, lo más recomendable es quitarla. Estas son las acciones más recomendables, según todos los fabricantes, ya que meter el móvil o la tablet en el frigorífico, ponerle hielo o «bañarlo» bajo un grifo provocará la avería total.

Vigilancia activa
El impacto directo de los rayos del sol en el dispositivo provocará que la temperatura aumente de forma considerable, pero un uso incorrecto del mismo, incluso, llevará el interior del smartphone hasta los 45ºC.

La Play Store de Google o la App Store de Apple están repletas de aplicaciones que se presentan como «enfriadores del sistema». Son productos gratuitos y que en la mayoría de casos instalarán publicidad en el dispositivo.

La temperatura de tablets y móviles suele aumentar cuando el procesador está a pleno rendimiento y está trabajando con aplicaciones pesadas, con juegos, cuando se están ejecutando varios procesos en segundo plano. Los fabricantes recomiendan cerrar pestañas y aplicaciones abiertas y vigilar bien el número de procesos en marcha en el teléfono.

Frío, mal consejero
Los próximos días, la práctica totalidad de la Península Ibérica soportará altas temperaturas, a excepción de Cantabria, Asturias y Galicia. Un paraíso en mitad de la ola de calor. Sin embargo, los móviles no toleran el calor, pero tampoco soportan bien las bajas temperaturas.

Según Apple, sus dispositivos  están diseñados para funcionar en entornos con temperaturas entre los 0 y los 35 °C, por lo que las temperaturas inferiores o superiores «pueden provocar cambios en el comportamiento del dispositivo para regular su temperatura». La misma situación ocurre con los smartphones del gigante de los buscadores.

Con el frío, la vida de la batería se reduce, hasta el punto de que con -4ºC. Un estudio realizado en 2012 en Finlandia puso a prueba a más de una docena de marcas de teléfonos móviles.«La temperatura fría máxima para los teléfonos inteligentes que probamos fue de -31 grados», señalan los autores del informe. Con esta temperatura, las pantallas comenzaron a ralentizarse hasta apagarse completamente en los -40ºC.

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